Chacra Baruk: raíces libanesas y vinos patagónicos en Trevelin

Viñedo familiar en Trevelin que combina vinos de clima frío con raíces libanesas y un enfoque agroecológico.

Al pie del Cerro La Monja y cerca del río Futaleufú, un emprendimiento familiar combina vinos de clima frío, prácticas agroecológicas y una experiencia turística atravesada por la historia de sus fundadores.

En el valle de Trevelin, rodeada de montañas, vegetación autóctona y el paisaje inconfundible de la Patagonia, Chacra Baruk propone mucho más que una degustación. Su historia reúne dos territorios distantes: el Líbano, de donde proviene la familia fundadora, y Chubut, el lugar elegido para echar nuevas raíces.

El nombre del establecimiento recuerda a Baruk, el pueblo libanés que la familia visitó en 1999 para reencontrarse con la tierra de sus antepasados. De aquel viaje regresaron a Trevelin con un pequeño cedro del Líbano. Con el tiempo, ese árbol se convirtió en uno de los símbolos del proyecto y hoy acompaña el crecimiento del viñedo. 

Vinos nacidos en un clima exigente

El proyecto vitivinícola comenzó en 2016 con la plantación experimental de 1.500 vides. Actualmente, Chacra Baruk cuenta con alrededor de 3.000 plantas, distribuidas entre Pinot Noir y Gewürztraminer, dos variedades que encontraron en el clima frío de Trevelin condiciones particulares para desarrollarse.

Los vientos intensos, las heladas y las bajas temperaturas representan un desafío permanente para los productores. Sin embargo, esas mismas condiciones contribuyen a obtener vinos frescos, expresivos y con una marcada identidad patagónica.

Trevelin fue reconocida oficialmente como Indicación Geográfica en 2020 por el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Esto distingue a la región como un territorio con características propias para producir vinos de calidad.

Una experiencia entre viñedos

La propuesta de Chacra Baruk integra producción, paisaje, gastronomía e historia familiar. Los visitantes pueden participar de recorridos guiados, conocer el trabajo en el viñedo y degustar los vinos mientras contemplan las montañas y los cultivos.

La experiencia también incluye propuestas gastronómicas, eventos y encuentros al atardecer. Los vinos pueden acompañarse con sabores patagónicos y platos vinculados con las raíces libanesas de la familia, creando un diálogo entre las dos culturas que dieron origen al proyecto.

El establecimiento sostiene prácticas agroecológicas: aprovecha los residuos orgánicos para elaborar compost, reutiliza materiales de la chacra y evita la aplicación de determinados productos químicos.

Ese cruce entre una producción artesanal y una experiencia turística personalizada convierte a Chacra Baruk en un buen ejemplo de cómo los pequeños emprendimientos pueden generar valor alrededor del vino. Cada visita ayuda a difundir la identidad de Trevelin, fortalece la economía local y amplía una ruta enoturística que continúa creciendo en la región.

Para tener en cuenta

Chacra Baruk se encuentra en el callejón Guzmán, próximo a la Ruta Nacional 259. Las visitas deben coordinarse previamente con el establecimiento. El acceso principal es apto para vehículos convencionales; existe otro camino que atraviesa el arroyo El Blanco, pero está recomendado únicamente para vehículos 4×4 y conductores con experiencia

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